No quiero envejecer
Siempre me pregunto que sentido tiene vivir si después de un rato corto de vida, envejecemos y nos quedamos solos.
Dejamos de sentir la primavera, nos volvemos roñosos, solitarios y además invisibles para los ojos aún jóvenes.
Tal vez si naciéramos de una planta, pero ya viejos, sería todo distinto. Nacer viejos, morir sin la noción de vivir, y con toda la inocencia de un bebe.
Trabajar como chinos hasta los 40, y de ahí en adelante parrandear todo el rato, disfrutar de la vida a mil, hasta hacernos bebes. Solo así descansaríamos puros y en paz.
No con esos rollos de viejos, en donde se cuestiona todo lo vivido, y lo inalado.
Por ejemplo. Mi abuelita Margarita, toda su vida respiro en forma reprimida, el mismo aire que mi abuelito.
Solo cuando me abuelo descanso, aprendió a vivir en forma libre su vida.
Ya para entonces estaba viejita y toda roída. Pero al mirar sus ojos, sentía que pese a estar viejita, era feliz. No duro mucho tiempo, hasta que mi abuelito se la llevo.
Que lata que ser viejos sea un tema de des-riminación. No quiero llegar a vieja. No quiero tener ese horrible castigo llamado lástima, ó llegar a ese maldito destierro en un asilo para viejos.
Hoy danzo a mi estilo, respiro lo que quiero y soy libre como el viento. Pero cuando pise los 60 de seguro me mato.-
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