A cada encuentro con rostro
con tu rostro gótico
como un escudo antiguo
como un guijarro roto
como canción de ola
soplando caracoles.
Donde se incorpora
el eco de mi canto
con un sonido ronco
de templo, de pirámide
de roca envejecida
por la ruta del viento.
Donde los cuervos salvajes
dan nacimiento a la vendimia,
donde todo parece musgoso
y carcomida como la ruta estival
que arranca de tus sienes.
A cada encuentro,
a cada encuentro con tu rostro
vetusto de piedras arquelógicas
me parece que el tiempo
se ha detenido allí, a tu costado,
para contemplar el perfil
de tus nubes mohosas. |