Bugambilias
En el jardín de babilonia
está colgado mi amor,
balanza de caricias
aún no dadas.
En la muralla china
están los pasos de mi amor,
huellas de agua
aún no pisada.
En el palacio de los recuerdos
hay un trono aún sin
ocupar, la corona del
deseo tiene un rey
hecho de flores,
bugambilias trepadoras
de mi amor.
En el jardín de Babilonia
se balancea el rey bugambilia,
pies de agua, y espera
tranquilo su muerte.
Tan solos…
De noche salen con sus alas inflamadas,
recorren aspirando fantasías las coladeras
del inframundo, tomados del hilo que pende
de los recuerdos; comienzan a navegar
con su estopa húmeda, vaciando el frasquito
que sostiene su angustiosa desolación.
Están tan solos, que imaginan carnavales
sobre el asfalto, se muerden las uñas hasta sangrar
los ojos.
Los ojos despostillados enfocan una lágrima,
descubren el pecho tasajeado por su yo.
Hablan con sus mudanzas-fantasmas, se revela la
resistencia a vivir, el cabello les crece en las entrañas,
serpientes les sacuden el corazón,
están tan solos que buscan el amor en estopas,
están tan solos que esconden a sus lágrimas
bajo la noche.
OTROS POEMAS:
Brincos de sal,
suspiros de sangre,
anorexia anímica,
burbujas acumuladas,
verdades color lila,
tus ojos: tulipanes,
se desvisten bajo el
cerro de mis cobijas,
los suspiros nuevamente
vampiros, tus formas:
esculturas perdidas,
ausentes en el mar
mediterráneo, como nave
de besos aterrizó en
los portentos de tu
prodigioso sexo, cabalgo
al ritmo de tu respiración,
tambor, reviso tu piel,
Braille, ábaco de norte a sur.
Tu espejo-cuerpo, me despierto hundida en
la almohada, a tu lado, con tu espalda en mí
nariz.
Mis brazos gritan noche,
y mis muslos dicen: ¡ven!,
mientras mi cuerpo espera
las olas de tu sexo.
Canta camaleones, ahora que
puedes, yo sacudiré tu sexo
amorfo entre mis labios,
deseo por ti…
Un yo que me grita,
que se mueve, que se agita,
que me dice que me tape los
oídos y deje de escuchar
gritos sordos.
Palabras huecas y cansadas de
forjar falacias en cada uno
con sutil pretensión sin
éxito alguno.
Dejen que se fumen solos con
su disfraz de camaleón
mientras tú, agita tus oídos
deformando las palabras o
poniendo otros rostros
diviértete pequeña arlequín…
|