divague.com
 

 
 
 
  Soneto a Dios
Sentir mi pequeñez libre y sonriente 
jugando, como niño, en tu infinito,
y no sentirme sucio ni contrito
al negarte tres veces y otras veinte.

Pensarte como luz, sencillamente,
y no relámpago quebrando un grito
ni estatua de mármol o granito
adornando un altar frío y silente.

Así quiero sentirte, y que me sientas;
y no buscarte, como busca, a tientas
un ciego que no tiene lazarillo.

Y poderte traer, sin que te ofenda,
como diezmo, donación u ofrenda,
la poca fe que cargo en los bolsillos.
  Alejandro Pérez Sánchez
  

menu_inferior