PLANISFERIO
Incontenidas sombras de pasiones
que nacen de conjuros demenciales
van marcando costumbres habituales
en la mente del hombre y sus cuestiones.
La piedra que señala y sus razones,
el duende de los musgos y abrojales,
retardan con sus juegos y rituales
el sustento vital y sus acciones.
Sin embargo nos queda la sonrisa
por el mito que expande aquel misterio
invisible en su espacio cenital.
Quedarán las palabras con su prisa
y en la hondura total del planisferio
se han de unir el principio y el final.
ESLABONES
Detrás de aquel impacto estaba el peso
del instante que sigue al desvarío,
como un rayo nocturno sobre el río
que celebra algún mágico suceso.
Es ignoto el destino y sus razones,
quizás aquel momento estaba escrito
en el cielo desnudo y su infinito,
en el agua de lluvia y sus telones.
Cicatrices grabadas han quedado
en el lugar profundo del latido
como muestra inequívoca del ser.
Tal vez somos un punto señalado
en el espacio fino del sentido
que media entre el presente y el ayer
Betty Badaui
Argentina
|